miércoles, 14 de diciembre de 2011

La doña

Así deberíamos ponerte mejor, porque vieras. No te puedo pelar mucho porque igual te portas bien. Lloras poquito, nos dejas dormir, te quedas relativamente tranquila cuando te dejamos en tu sillita o en el coche, etc. Pero, por culpa de toda la gente que te quiere y que revolotea alrededor tuyo desde que naciste, tienes una mala costumbre maestra: te gusta andar en brazos.
Ya sabes bien lo que digo. En el moisés, reclamas. En brazos, tranquila. En el coche, reclamas. En brazos, una dama. Y así.

Y para que veas, donde mejor utilizas tus recursos manipuladores es en la noche. No si eres terrible, y nosotros culpables en parte por seguirte el jueguito. Resulta que hacemos todo el ritual para dormirte. Tu mamadera, tal vez un paseíto en brazos, sacamos tus chanchitos, un poquito de teta y cuando creemos que ya te tenemos en el séptimo sueño, despacito, te movemos al moisés… pero tú sabes todo eso. Sabes dónde estás acostada, y sabes que no es ahí donde quieres estar.

Un leve quejido. Después un reclamo y, finalmente, llanto. Algo te engañamos moviendo el Moisés, pero no te dejas llevar, lloras igual…

Corazón de padres primerizos, te tomamos y acostamos con nosotros, inocentemente pensando que es frío. No hacemos más que acomodarte en el medio, te quedas calladita con cara de satisfacción y adivina… ¡una sonrisa!... te ríes, ¡patuda!... logras tu objetivo de acostarte con tus papás y ¡te ríes! ¿Cómo sabes que estás con nosotros? No sé, pero lo sabes.

Tienes ya un poquito más de un mes y controlas a tus padres con un simple quejido.

martes, 18 de octubre de 2011

20 días ya...

Y… tanto va el cántaro al agua… que al final naciste nomás. A tus 38 semanas de gestación, un 28 de Septiembre a las 16:09 hrs., pesaste 3.355 Kg y mediste 50.5 cm. Todo bien, todo normal.
Nos levantamos temprano ese día con tu mamá. Un día lindo, caluroso con el cielo despejado.

A pesar de la tremenda ansiedad que generaba el saber hasta la hora de tu nacimiento, creo que dormimos bien la noche anterior. Hablamos mucho de ti, de cómo serias, de nuestros nervios porque todo saliera bien y de la pequeña organización que significaba llevar a tu mamá a la clínica.

Ella debía estar allá a las 11:30 am y antes de eso, obvio, se le ocurrió hacer mil cosas. Que ir a la peluquería, que depilarse, que acompañar a tu abuela a comprar una cámara de fotos, etc. Pero a esta altura ya debes estar acostumbrada…

Ya en la clínica los nervios se hicieron presentes. A tu mamá le transpiraba todo. Todo. Peor que cuando nos casamos. Nos fue a visitar la matrona y se calmó un poco, nos explicó el proceso, los tiempos, cuál era mi rol (ninguno) durante el parto, etc. A pesar que nos atrasamos un poco, pues se suponía que entrábamos a pabellón a las 14:30 y finalmente lo hicimos a eso de las 15:45 fue todo tan rápido que ni te alcanzas a dar cuenta qué es lo que está pasando a tu alrededor.

Tu mamá pasa primero para que la preparen y yo entro cuando ya está todo listo y dispuesto. Me siento a un costado de tu mamá, a la altura de la cabeza, le beso la frente y la veo nerviosa. Le hablo al oído para tratar de tranquilizarla, pese a que yo igual estaba como canasto de guatitas, pero no podía permitir que se notara. Escucho hablar a los doctores, puras cabezas de pescado. A tu mamá la mueven para todos lados, pero no siente dolor. Veo sangre y la matrona se acerca para distraernos un poco. Y mientras todo esto pasaba a mil por hora al lado nuestro, te vemos pasar rápidamente a la sala contigua, no hubo llanto ni escándalo. Me preocupo, mucho, pero mantengo la compostura por tu mamá. Le digo que todo está bien. Pasan unos minutos y me llaman. Voy a la salita de al lado.

Y ahí, en una especie de cuna temperada con luz, veo un cuerpecito morado de espalda quejándose suavemente mientras muchas manos lo inspeccionan al mismo tiempo. Me dicen que esté tranquilo. Pero gracias a mi ignorancia en temas médicos ni siquiera sabía si eso era normal o no. Me dicen que todo es parte del procedimiento y te meten unos tubitos por la boca para botar líquido. Te mueven. Otro tubito. Y de repente, llanto, gritos, todo saliendo de ese cuerpito ínfimo sobre la cuna. Música para mis oídos, y por fin respiro profundo y tranquilo. Por fin.

Luego de que te pesan y miden te llevo donde tu mamá. Te sostengo al lado de ella, y por primera vez en nuestras vidas compartimos los 3 en la misma habitación, en el mismo metro cuadrado. Te miramos y eres perfecta. No te sobra y no te falta nada. Sanita como dicen las viejas. Tu mamá te mira fijo, y yo la miro a ella, te juro que jamás voy a ver tanto amor en la mirada de alguien como lo vi ese día en la de ella hacia ti. El momento sólo dura un respiro y me piden que salga porque tu mamá necesita descansar, así que me llevan para mostrarte donde tus abuelas que estaban esperando afuera en un mostrador y ya todo sigue su curso.

Ya hacen 20 días de eso.

Ya estás en casa ahora, sin tanta visita, sin tanto regalo, y sin tanto brazo extraño. Hoy sólo estamos los 3. Despertamos los 3 y nos acostamos los 3 y el resto no importa.

Tienes tu moisés pegadito a nuestra cama, pero eres pilla y ya nos sacaste la foto. Reclamas un poquito y nos ablandas tanto que te pasamos rápido a la cama con nosotros, al medio, entre cojines. Y como si lo supieras, sonríes. Has sonreído cada vez que te acostamos con nosotros. Increíble. Y todo vale la pena. Verte dormir tranquila, sin preocupaciones, sana y rosadita, pensar en qué sueñas (si es que sueñas), hablar sobre si ya nos reconoces o no, si te gusta el calorcito de estar cerca de nosotros, tomar tu manito, besarte la frente. Nunca me cansaré de besarte la frente, así que acostúmbrate porque te voy a dejar en vergüenza donde sea que te pille.

Bebé, llegaste para hacernos dormir menos y más ligero. Y en 20 días has alterado más nuestras vidas de lo que nada más lo había hecho. Andamos con 10 bultos donde sea que vayamos y contigo al hombro más encima. Pero somos felices. Más que nunca. Y también nos convertiste al segundo en unos padres aprensivos. Todo nos da miedo, todo lo pensamos 2 veces: te quejas y saltamos a verte, haces un ruidito mínimo y corremos a tu lado. No nos gusta que nadie te tome que no seamos nosotros y nos pone nerviosos pensar que algo te pueda pasar. Cualquier cosa.

Pero no te preocupes, sólo vas a tener que lidiar con nosotros unos 20 o 25 años, o toda tu vida, en el peor de los casos. No es mucho, cierto?

Te amamos, mi cuellito de tortuga.

martes, 27 de septiembre de 2011

A 24 Horas

Así nomás. Tanto nueve que dije en la carta anterior y al final sólo fueron 7 los días que tuvimos que esperar desde esa fecha. No sé si fue suerte, destino, o nuestra presión solapada contra el doctor para que te sacara luego de la guata de tu mamá, pero finalmente llegarás al mundo mañana miércoles 28 de septiembre de 2011, a las 14:30. Es decir, a 24 horas de este momento.
No te imaginas lo nerviosa que anda tu mamá. No duerme ni come. Jajaja, mentira, mentira, come el doble que antes, pero lo de no dormir es cierto. Mitad por la guata gigante que tiene ahora y mitad por ansiedad casi no pega un ojo en las noches. No quiero ni pensar cómo será hoy que es la última contigo dentro de ella. Si ya hasta le dio nostalgia anticipada por que salgas. Supongo que el vínculo termina siendo tan grande que como hombre no lo voy a entender nunca. Tener a tu hijo dentro tuyo no debe ser menor. Sentir cómo te mueves cuando ella come algo dulce, hablarte todo el día, sentir cuando te da hipo, guaja… increíble.

Eso sí, algo se me estaba olvidando. Tengo un reclamo. Todavía no naces y ya me estás impidiendo ir a jugar a la pelota. No mijita, eso no se hace. Esta te la aguanto porque es la primera nomás, pero no cantes victoria que la pelotita rueda cada semana los miércoles a las 20:00 y eso es muy importante para tu papito.

Bueno ya. No queda nada. Nada de nada, ahora sí. Después de mucho tiempo por fin estarás con nosotros mañana por la tarde. Por fin sentiremos lo que es mirarte los ojos o tomar tu manito. Creo que sólo con eso estaremos derretidos para siempre contigo, mi princesita.

Ahora, tu mamá ya me las cantó claritas y tengo una misión clara: no perderte de vista en ningún momento desde cuando te saquen de su guata. Tiene mil miedos que te pierdas, que te hagan algo, que se equivoquen con tu nombre, y otras cosas más terribles. Así que, voy con cámara en mano, y atento como nunca a cumplir mi cometido. Eso sí, nica, pero lee bien… nica me asomo a ver el tajo que le van a hacer a tu madre. Nica. No. Yo para eso no sirvo. De hecho, ni siquiera estoy seguro de cortarte el cordón umbilical. Mira que poco varonil y machito sería si después te cuentan que me desmayé en plena cesárea o algo así. No.

Y como dice la canción de Cachureos (no vas a tener idea que es o que fue Cachureos), “ya estamos todos, sólo faltas tú”… pero mañana solucionamos ese pequeño inconveniente.

Mañana!!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Llegó el momento...

Y claro. No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague con un cuchillo en la mano y con cien pájaros volando, como dicen las viejas.
Ahora que estás leyendo esto y es el futuro y los autos vuelan y las zapatillas se abrochan solas como las de Marty McFly en Volver al Futuro 2, probablemente no te das cuenta de lo que significan nueve meses. Claro, todo es relativo, especialmente el tiempo. Si te dicen que en nueve meses te titulas, se pasan volando y no alcanzas a hacer nada y terminas trasnochando la noche anterior a la entrega como tu querido padre style, pero si te dicen que en nueve meses va a llegar la cosita más maravillosa que uno pudiera esperar en la vida (ej. La PS3 o, bueno ya, un hijo/a), puta que se hace largo.

Toma en cuenta que nos enteramos de ti un 2 de Febrero, y ya estamos a 21 de Septiembre. Y aunque le quita toda la sorpresa, el misticismo y el rito del parto, tu mamá gritando por las calles de Viña y todas esas cosas entretenidas que siempre esperé… ya sabemos de antemano cuándo será tu nacimiento, en nueve (nueve de nuevo) días más, el 30 de Septiembre de 2011.

Resulta que el pastel del doctor Momio ahora se le ocurrió que puedes nacer por cesárea cuando nosotros queramos. Qué nos dijeron y elegimos al tiro el viernes que viene para recibirte, ¿por qué el viernes 30? Porque si nomás. Porque es luego y te queremos ver, ya no aguantamos más.

Al final no vas a ser tan gordita como supusimos, tienes apenas 3 Kilos al día de hoy, y probablemente subirás sólo un poquito más en una semana y media, por lo que saldrás (calculo yo) con unos 3,2 kilos. O sea flaca buena figura, mina, rico buena onda.

“¿Y si no fui tan gorda por qué mi mamá eligió cesárea?” Te debes estar preguntando. Porque le daba miedito nomás pues, si igual no es tan fácil la cuestión y así esperamos menos también, como te dije recién. Así esperamos menos. Pero igual hay que esperar. De nueve meses, bajamos a nueve días, que se van a sentir como nueve años. Si fuera por mí, hubiera elegido mañana. Mañana para tenerte en brazos, mañana para mirarte a los ojitos, mañana para cambiarte un pañal, para escucharte llorar, para verte reír, mañana para amarte mañana mismo y pasado mañana y el resto de lo que le quede de tiempo al universo.

En fin, a seguir esperando nomás y ojalá que las uñas resistan porque ni a tu mamá ni a mí nos quedan muchas que seguir comiendo.

Y como si supieras, hoy te has movido como nunca, porque ya lo sabes también, sabes que nos verás y que ya nunca más te alejas de nosotros y como dice la canción, llegarás para cambiar el olor de nuestras mañanas de aquí y para siempre. Claro que tú tienes ventaja, pilla. Yo sé que ya nos conocías, que en algún momento nos elegiste para cuidarte y quererte y preocuparnos que crezcas sana y fuerte, inteligente y sensible para ser una buena persona algún día, aunque nosotros nos conformamos sólo con verte, por ahora.

Nueve días. Y contando.

viernes, 19 de agosto de 2011

Tu mamá

Madre hay una sola, dicen. Por suerte, dicen otros. Yo no sé cuál será tu opinión a esta altura, pero hoy sólo me propongo que veas a tu mamá a través de mis ojos, hoy, que aún estás dentro de ella, esperando para salir y nosotros esperando ansiosamente para verte y tenerte con nosotros.
A tu mamá la conocí en La Serena, hace casi 7 años, a mis tiernas 21 primaveras. No me preguntes fechas que tan seco no soy, aunque ella se las sabe todas. La primera vez que nos vimos fue en un pub que administré, pero no nos pescamos mucho. Ya luego, ella no pudo evitar caer enamorada por mis encantos y me bastó sólo tomarle la mano una vez para que no la pensara dos veces y fuera sólo cuestión de tiempo que estuviéramos juntos.

En una fiesta en su casa nos dimos el primer beso y en un Año Nuevo le pedí pololeo. Nunca más nos separamos. Jamás peleamos fuerte ni terminamos en el camino. Hemos estado juntos y revueltos estos 7 años, contando 5 de pololeo y más de 1 año y medio de matrimonio. ¿Si hemos sido felices? Mucho, creo yo. No me preguntes cómo ni por qué, pero desde ese día 1 de Enero de 2005, de algún modo supe que no necesitaba buscar más, que con ella iba a estar el resto de mi vida.

Ahora, yo soy mañoso, pero tu mamá la embarró. En serio. Hay que tener paciencia para aguantarla. Un día sí y al otro no, un rato se ríe y al otro se enoja. Yo creo que estoy postulando seriamente al Nobel de la Paciencia más Maestra del Universo, porque vieras. Y si me quejo tanto, entonces ¿por qué estoy con ella? Estoy con ella porque la amo. Así como te amo a ti, pero diferente, porque a ella la elegí y ella a mí. Tuvimos siempre la opción de no seguir, pero decidimos comprometernos en una relación en el tiempo, crecer juntos y que el “tú + yo” diera frutos como pareja, y mira qué frutos. Te tendremos a ti y sólo con eso, justificamos todo.

La amo porque me aguanta, porque me río con ella como no me río con nadie. Porque con ella puedo ser yo de verdad, ser tonto, ser pesado, poner caras, andar idiota, tener olor a pata, etc. Y me quiere así. La amo porque es linda, y es buena, de corazón. En verdad es mucho mejor persona de lo que yo soy y de lo que jamás seré, pero cada día me enseña e intenta mejorarme un poquito, y aunque a mí no me guste reconocerlo, a veces lo logra. Tu mamá es una mujer completa, es inteligente, bonita, simpática, no conozco a nadie a quien le caiga mal… y es valiente y fuerte, mucho. Por mí ha hecho muchas cosas, muchas más de las que me gustaría reconocer, y aunque a veces me reta (bien seguido, ahora que lo pienso), siempre arreglamos todo con una sonrisa.

No falta algún día que cansados, casi no hablamos al vernos en la casa, o peor andamos idiotas o estresados y nos enojamos por alguna tontera. Puedo tener mil problemas, pero al final del día, al dormir y abrazarla sé que en verdad ella es todo lo que necesito para estar bien y saber que las cosas se van a arreglar de alguna forma y si no se arreglan no importa mucho, porque nos tenemos a nosotros y estando juntos no puede ser todo malo.

A tu mamá la amo ahora más que nunca, porque me va a dar el mejor regalo del universo. Adivina. No, no el PlayStation 4. No, tampoco hablo de una entrada de por vida al Monumental para ver a Colo-Colo. Hablo de ti. En poquito tiempo estarás con nosotros y completarás aún más el cuadro que pinta nuestras vidas y por eso agradezco todos los días un poquito más…

lunes, 8 de agosto de 2011

Pucherito

Así te vamos a decir. Resulta que en tu eco 4D, pudimos verte por fin como algo más parecido a una guagua. De greda como dice tu mamá, pero guagua al fin.
Después de mucha espera, fuimos donde el doctor Momia (que se puso implantes de pelo en la cabeza, guaja) a ver como la increíble tecnología de nuestra época nos permitiera que al entrar a la misma sala de siempre, en la misma silla de siempre, con la misma crema y toalla nova de siempre, con la misma máquina de siempre, pero apretando un botón distinto… nos sacaran un ojo de la cara. Naa, si no fue para tanto, pero igual da rabia que te cobren distinto por apretar un puro botón.

En fin, fuera de reclamos, pudimos verte más en serio, más de verdad y ya eres una personita en miniatura. Tienes los tutos gordos y patitas de empanada (guaja) y pese que al principio no entendíamos nada y pareciera que el doctor había hecho un magíster en nosaberachuntarlealaguagua y finanzas, después de mucho buscar apareció tu carita en frente de nosotros… ojitos cerrados, manito en la carita y con tu boquita en punta, teniendo bostezos. Te pillamos durmiendo y adivina… duermes igual que tu mamá, haciendo pucheritos con boca de patito, guaja.

Así que hasta el momento y en resumen, tienes patitas de empanada como tu padre y duermes como patito como tu madre. Ahora, todos te encuentran parecidos distintos. Según tu mamá eres igual a mí, según tu abuela Paty eres igual a tu mamá, y según tu abuelo Ricardo eres colorina ¿cómo lo sabe? ni idea, pero apuesta $10.000 que es así, ya veremos si le achunta.

Ya pesas 1,4 kilos y mides casi 40cm. O sea, ejem… eres XL y vas a tener que comprarte ropa en La Polar como la actriz esa que siempre hace de nana o que viene del campo, la nosecuantito se llama, guaja.

Con tu mamá ya estamos comprándote todo. Tienes coche, un gimnasio, mochila, mucha ropa y ya luego llegará tu cuna… la pobre ya no se puede ni mover eso sí. Tiene la guata gigante y le pesa así que anda a penas. La buena noticia es que le quedan 2 días de trabajo nomás y se pone a descansar en la casita contigo, así que van a flojear a pata suelta. Algún día te voy a hablar más de tu mamá…

Por ahora te dejo para que sigas creciendo y preparándote para salir, que ya queda poquito, menos de 2 meses y vas a estar acá con nosotros, sin dejarnos dormir y exprimiendo mis bolsillos, pero más amada que cualquier otro hijo en el Universo.

Te amo, hija.

viernes, 10 de junio de 2011

Es mi niña bonita

Por donde pecas pagas, dicen. Y me vas a salir niñita mujer y todos me van a molestar por esa frase y qué tanto. Mejor.

Adiós a los robots de juguete, a leer comic de superhéroes juntos y comprarte camisetas de equipos de futbol.

Pero no me importa. No te voy a poder llevar al estadio, pero vas a ser mi regalona. No me vas a pedir que juguemos a la pelota en la calle, pero cuando llegue del trabajo me vas a llenar de besos y abrazos de princesa, y en vez de jugar PlayStation vas a querer practicar maquillaje en mi cara y  voy a tener que dejarte nomás. No me va a quedar otra. Total, cuando se ama tanto como tu mamá y yo te amamos todo da lo mismo (menos que pintes las paredes), así que empieza a practicar nomás porque te las voy a aguantar todas (menos lo de las paredes, sin tocar las paredes).

Ayer fuimos nuevamente a ver al doctor Momio, y ahora que lo pienso ya no se parece tanto a la Momia de La Momia, porque está pelucón y mientras tu mamá más dice que es mino yo más fleto lo encuentro porque hasta cuándo las mujeres van a seguir con su cuestioncita de “noooo, si es amanerado nomás”, cuando todo el mundo sabe que el tipo es huequito, nada que ver.

Y bueno, resulta que de nuevo hizo una ecografía sobre la guata de tu mamá, con ese líquido asqueroso que ocupan los doctores, y sorpresa. Estás tan grande. 22 centímetros de la cabeza a la cola y casi 500 gramos de peso (masa en verdad, ignorantes). Y mientras te revisábamos y te medían, te quedamos viendo la cabecita y de repente, tu manito se acerca a la boca, la cierras, sacas el dedo gordo y pum! te chupas el dedo! Increíble. Felicidad máxima. No me canso de decirlo. Hace 15 semanas eras un poroto (un poroto!) y ahora tienes todo, piernas, brazos y encima te chupas un dedito!

El Momio siguió dando vueltas la maquinita y nos confirmó que eres niña. Mi niñita.

Y en la cabeza de tu mamá hubo una explosión rosada. Lo vi en sus ojos. Se imaginó atacando con furia tiendas y tiendas infantiles armada sólo con su Mastercard  en búsqueda de cualquier cosa rosada o lila que encuentre a su paso.

Y ahora, aunque no lo creas, el problema es otro. Aún no decidimos tu nombre. Salió un nuevo candidato y a tú mamá le gusta harto: Dominga. Así que las opciones (nuevamente) son dos. Leonor o Dominga. O Dominga Leonor y decimos que fue empate. A penas nos decidamos te aviso, guaja.

Con todas la letras podemos decir que te esperamos y te amamos más que nunca (si se puede) y que te quedes tranquila, que sigas creciendo y pegando pataditas como hasta ahora, y que el nombre es lo de menos, si al final serás nuestra hija igual. Nuestra niñita.

lunes, 16 de mayo de 2011

Novedades

No puedo creer que haya pasado tanto tiempo sin escribirte, más de un mes. Ya grande entenderás que el tiempo se hace escaso cuando se asumen responsabilidades, aún con la gente que más quieres. Y en mi caso a veces se hace exageradamente presente ese pecado, cuando tengo tantas cosas e ideas dando vuelta en la cabeza, que al final nunca termino ninguna, y más encima me meto en todos los cachos que me ofrecen.
Pero eso jamás se va a aplicar a ti. Tú dime y yo voy volando donde me necesites. Y si alguna vez fallo, reclámame, rétame, pégame y hazme entender y recordar mi promesa de estar contigo siempre. No hay nada más importante (o “ya nada es importante”, como canta el gran Barticiotto)(¿cómo que "quién es Barticcioto?).

Resulta que hay novedades desde mi última carta. Han pasado dos controles si no me equivoco y hasta video tienes, sales moviéndote tanto, como si supieras que estamos viéndote, tus bracitos, tus piernas, todo, diciendo “aquí estoy”… y te vimos. Y te escuchamos. De eso ya tres semanas y algo.

Hoy ya tienes polémicas 17 semanas y media y no paras de crecer (igual que la guata de tu mamá, guaja) mientras el pelmazo del doctor no para de cambiarnos tu edad en cada visita, primero eran 14 semanas, el control que siguió nos dijo 16, después volvimos a 15, y ahora 17. Y según lo que hemos visto (o no visto, en realidad) en las ecografías y la opinión del doctor Momia serás una niñita, Leonor Isabel Rojo García. ¿Te gusta? Ojalá que sí, porque no pretendemos cambiar de opinión respecto al nombre, que harto nos costó elegir.

Tu mamá reclama porque dice que estoy decepcionado y que prefería que fueras niñito, pero no. Aunque no reclames si tienes que ir al estadio conmigo. Mala suerte nomás. Naa, tú no te preocupes, total, en el súper con una niñita en brazos uno se ve más tierno todavía que con un mini-me, ¿o no?

Yo ya te quiero con potencia al infinito.

Eso sí, a tu mamá le va a dar luego el ataque compulsivo de comprar todo rosado. Lo veo venir, se siente en el aire. Después no se te vaya a ocurrir cambiar de idea y que te caigan las bolitas a última hora, porque vas a tener que aguantarte nomás con todo rosado hasta que tengas un año, no pienso comprar todo de nuevo, mala suerte también.

Todavía faltan un poco más de 5 meses y el reloj parece no querer avanzar mucho, sumado al avispado de tu doctor que todavía no le puede achuntar a tu edad, y el resultado es pura ansiedad y ganas de tenerte acá para que no nos dejes dormir en las noches y te hagas caca hasta el cuello y todas esas otras cosas lindas que hacen los bebés para embobar a los papás.

Llega pronto.

miércoles, 13 de abril de 2011

Sueños.

Hijo(a), tenemos nuevo ídolo. Anota. Diego Rubio, 17 años, 3 partidos, 5 goles, colocolino hasta la médula, como nosotros. Va a dar que hablar este cabro, te lo firmo. Ayer se anotó con 2 pepas en la Libertadores.
 
Resulta que ayer tuve el sueño más extraño/intrigante del Universo. Soñé contigo. Es decir, estabas tú, pero antes de nacer y no adentro de la guata, sino afuera. Raro. A ver si lo logro explicar.

No sé dónde estábamos, tu mamá contigo en la guata y yo. Era alguna especie de casa de madera o cabaña grande. Y todo bien, pero de repente aparece tu mamá contigo en brazos y me pide que te cuide. No, si era muy raro. Tú dormías, tu mamá andaba lejos, y yo te miraba, cada centímetro cuadrado. Tenías la piel rosadita, eras gordito(a) y tranquilo(a), te revisé entero, te conté los dedos en las manos y en los pies, me di cuenta que a pesar de tenerte en mis brazos, te faltaba mucho para los 9 meses, tenías tal vez 6 de desarrollo, pero ya eras grande de tamaño. Despiertas y me quedas mirando, mucho rato. Luego llega tu mamá, te toma te lleva y vuelve de nuevo con la guata grande, contigo dentro. Y todo normal, nadie se espantó, nadie cuestionó, así funcionaban las cosas. Raro.

Tu mamá también, ha soñado contigo, que eres niñita, después que eras hombre, y ahora de nuevo niña, guaja. Y con todo esto, me pregunto si así como nosotros soñamos contigo tú soñarás con nosotros, o simplemente si soñarás con cualquier cosa. No has visto nada aún, nada del mundo fuera de la guata de tu mamá, que por ahora es tu mundo, por lo que creo imposible puedas soñar, al menos como lo hacemos nosotros. Tal vez sueñas con luces, sonidos, pasados que no han pasado o futuros incombustibles de un universo inexistente. Tal vez tus sueños son más grandes que los nuestros, tal vez no están limitados por las 3 dimensiones en las que nos movemos, sentimos y respiramos. Tal vez son sueños eternos y lejanos, sin tiempo ni espacio, sueños que jamás recordarás y que nosotros nunca conoceremos.

Pero algún día dentro de 6 meses estarás acá, nos verás, nos oirás, nos sentirás respirar contigo ¿nos esperas como nosotros a ti? ¿Nosotros te dimos vida o en verdad tú nos elegiste como tus padres?

Es todo tan nuevo, tan incierto. Navegamos en la más profunda de las ignorancias, dando aletazos de ciego en una habitación oscura. Estamos agarrados a una ilusión, a la idea de tenerte. Porque a pesar que existes, eres aún un pensamiento, una imagen borrosa en una eco o el recuerdo de un sueño extraño.

Si tengo que ser honesto, nada de esto importa. Sólo que llegues, bien y pronto. Serán largos 6 meses estos que se vienen y por ahora tenemos que conformarnos con soñar contigo.

miércoles, 6 de abril de 2011

Temores y certezas.

Miércoles nuevamente, hoy juega Colo-Colo por la Libertadores, contra el Santos en Brasil. A ver qué pasa. Claro que antes tengo un partido más importante, POSCO Chile vs POSCO Corea y tu papá es la estrella del equipo, así que tengo que sacarle brillo a los zapatos metiendo goles.
Nos fue bien con el doctor Momio, pero andaba medio apurado parece porque la hizo cortita. Resulta que con tu mamá íbamos preparados para una eco más abacanada, escucharte, verte mejor y todo eso y el pelmazo sólo utilizó la misma de siempre, porque según el tienes sólo 11 semanas. Muy doctor será el compadre pero yo estoy seguro que tienes al menos las 12 semanas ya cumplidas, porque lo dice google y porque se me ocurrió nomás, qué tanto.

El asunto es que tenemos que volver a verlo el 20 de Abril, es decir en 3 semanas más, y ahí si ya pasamos a la etapa de las eco que uno ve en las películas, y nos van a pasar más fotitos y hasta tu primer video, y ahora sí sabremos la firme respecto a varias cosas. Algunas a las que les tenemos harto miedo, el Momio verá si vienes completito(a) o si existe alguna posibilidad de síndrome de down y otro par de cosas más que, honestamente no quiero ni pensar. Así que firme nomás hijo, demuéstrale al Momio pelmazo de qué estamos hechos los Rojo, eleva el Ki, lo miras feo y aprovecha de decirnos si vas a ser hombre o mujer, si no te molesta.

Resulta que un vecino nos regaló hace unos días una calcomanía de un bebé para pegar en el auto, y tu mamá simplemente no pudo aguantar (ya la conoces), hinchó, hinchó e hinchó  hasta que le tuve que pegar nomás la cuestioncita. Y hoy un compañero de trabajo me dice que es yeta hacer eso. Yo no soy supersticioso porque da mala suerte, pero igual uno la piensa.

Te amamos, y desde hace ya dos meses sólo hablamos de ti, pensamos en ti y todo gira en torno tuyo, tu abuela Nora ya ni pregunta por mi cuando llama, todo es el bebé aquí, el bebé allá… Y pese a sólo imaginamos la felicidad que traerás a nuestra familia, es inevitable pensar que algo puede salir mal. Todo el proceso es tan inimaginablemente increíble y perfecto, y hay tantas piezas del rompecabezas que tienen que encajar en un lugar preciso que pese a que no lo comentamos en voz alta, tenemos mucho miedo de lo que viene.

Sabemos que dentro de la guata de tu mamá estás moviéndote, creciendo de a poquito y luchando por nacer sano y fuerte y pese a cualquier cosa que pase, mala o buena, terrible o hermosa, tienes el mejor trabajo del mundo, porque te vamos a amar cualquiera sea el resultado de tu esfuerzo. Te vamos a amar de aquí al infinito sólo por llegar. Sólo por estar con nosotros.

Tú sólo preocúpate de crecer, el resto de las cosas son preocupación nuestra.

Te amamos mucho, hijo.

lunes, 28 de marzo de 2011

Relatividad

Por primera vez desde que llegó el “Tolo” al Colo, perdimos. Jugó la selección también esta semana, el debut de Borghi al mando con un empate a 1 frente a Portugal, con un golazo del Mati Fernandez, nada mal en verdad para ser la primera vez.
 
Esta semana tienes sesión de fotos. Vamos nuevamente donde el Momio este jueves, después de un mes completo sin verte, así que estás avisado: córtate las uñas, péinate bien, lávate la carita, etc. Se supone que a esta altura ya puedes hacer todo eso, las uñas debieran empezar a crecer esta semana, lo mismo el pelito, y tus manos ya están completas, incluyendo 10 deditos separados (ya no pareces pato), así que no hay excusas.
 
Tu mamá me reta cada vez que te digo “tutito” o “guatón” o algo así, según ella vas a ser niñita pero yo insisto que da lo mismo, se supone que ya te salieron tus cosas y podríamos saber si vas a ser hombre o mujer, pero es difícil aún, y en serio, da lo mismo. Crece tranquilo o tranquila, nosotros te amaremos igual nomás aunque uses ropa rosada o blanca (azul nunca). A todo esto, te estamos viendo cuna y coche ya. Hay algunos que son más macanudos que mi auto ¿no será mucho? Respuesta: NO. Vas a tener un coche maestro, lo prometo, transformable y lleno de cosas innecesarias, botoncitos y aparatos raros. Ahora, la cuna será más simple, de madera yo creo. ¿Importara en realidad? Ahora que estás leyendo esto, ¿te acuerdas del coche o de la cuna que usaste años atrás? Probablemente no, y estés revisando en internet autos que quieres que te compre (sí, seguro que te lo compro, guaja).
 
El tiempo ha pasado lento, muy lento. Desde el último control fue un mes, pero parecen seis. Todo es tan relativo aún. Estos días que quedan para el control serán insoportablemente largos y ansiosos. Sabremos si todo está bien, si creciste como corresponde, si tienes tus piernas, brazos, deditos bien formados. Es harto nervio para soportar, créeme. Pero como aún te portas mal, suponemos que todo anda bien, aún haces que tu mamá vomite a penas se levanta en la mañana y es buena señal, espero. Le sobo su guata, intentamos sentirte, algún movimiento, y aunque en todos lados dicen que es prácticamente imposible, tu mamá jura de guata que sí te siente en su interior.
 
El viernes espero escribirte de nuevo, con buenas noticias.
 
Ah! Y olvídate del auto.

lunes, 14 de marzo de 2011

Lo que será, será.

Lunes nuevamente. Nuevamente el Colo ganó, La Calera fue la víctima esta vez. Alexis Sánchez anotó otro gol en Italia y es figura.

Pero lo más importante fue el terremoto en Japón. 9.1 grados en la escala de Richter, lo que traducido al español significa que ‘dejó la media embarrá’, tsunami incluido. Los japos no quieren más guerra, más encima ahora tienen alarma nuclear por las fugas en algunas plantas. También en Chile sufrimos, más por cuáticos que por otra cosa, hubo alerta de tsunami en todo Chile, y eso que con suerte llegó una olita con tierra, güiro y una que otra medusa guacha.

Hemos visto hartos videos con tu mamá en internet, no tuyos, pero de otros bebés en tu misma etapa de crecimiento, y “aaagggh”, se ven piernas y manitos, y hasta algunos que se chupan el dedo. Si estás así, eres transparente ahora (puaj!) y se te ve todo (guaja), te mueves, saltas, y ya tienes forma humanoide, más bien extraterrestoide, tú me entiendes.

Ahora nos entraron todas las dudas, hijo. No sabemos si serás niño o niña. Al principio siempre creímos que serías hombre, pero últimamente tenemos la seria tincada que serás mujer (decídete luego eso sí, no queremos cosas raras, ni dobles) porque tu mamá está creciendo para todos lados y no para adelante, como se supone que tiene que ser, según todas las viejas, porque todo el mundo sabe que las viejas tienen métodos súper científicos para saber eso (si, seguro). Pero quédate tranquilo(a), serás lo que tengas o quieras ser y nosotros como tus papás estaremos felices y agradecidos simplemente con que llegues bien y sano(a). Pero si sales niña, vas a tener que ir igual nomás al estadio conmigo, con la camiseta puesta, así que prepárate, y nada de llantos o andar pidiendo bebida o cosas para comer. Ya sabes ya.

Otra cosa, mejor que seas niño, porque si sales niña, no vas a tener pololo hasta que tengas 21, y sólo será aceptado, digno de entrar en mi casa y “pretenderte” después que apruebe la gymcana del conocimiento y aptitudes físicas, mentales y educacionales que va a preparar tu padre (yo). En cambio si eres niño y quieres traer tu polola, basta con que sea mujer nomás y listo. Después me agradeces.

También nos enteramos esta semana que tu primo mayor (hijo de tu tía Marce y tu tío Nene) será hombre, así que tendrías alguien con quien jugar, además del Goran. Y ya no es tu primo sin nombre, se llamará Vicente, menos mal que no te copiaron el nombre.

 Me voy ahora, te sigo escribiendo luego. Sigue creciendo…

lunes, 7 de marzo de 2011

El mejor regalo

Lunes. El Colo ya empezó a ganar, llevamos 3 partidos seguidos. La semana pasada todos los canales dieron especiales por el Aniversario del terremoto del 27F (siútico el nombre), pero nosotros celebramos otro esta semana.

Ya pasaron 2 semanas desde la última vez que te escribí. Todo avanza, lento, pero avanza. Y tú también… estás creciendo, según internet ya debes tener el tamaño de una uva, lo que por lo bajo, dobla tu porte respecto a la semana pasada. A tu mamá aún no le sale guata todavía, eso sí (guata de embarazada, porque de la otra ya tiene, guaja), también estos últimos días has dejado de portarte tan mal, y sus molestias han bajado proporcionalmente a lo que ha aumentado su hambre, mal momento para celebrar nuestro primer aniversario.

Nuestro primer aniversario ¿puedes creer que ya pasó un año desde que tu mamá tuvo la suerte de casarse conmigo (guaja)? Un año. Y lo peor es que buscara todo lo que buscara jamás iba a encontrar un regalo para ella que le llegara a los talones al que ella me entrega cada día desde que sabemos que vienes, y es que justamente dentro de ella, es que estás creciendo. Al final, salimos a almorzar fuera y nos entregamos regalos simples, pero lindos.

Es increíble cómo, desde que sabemos que vienes, al salir se nos cruzan muchos bebés y mujeres embarazadas. Y tu mamá con cada bebé me pregunta si te parecerás a ella o a mí, si serás flaquito o gordito, moreno o colorín, calladito o quejón, dormilón o despierto y mil preguntas más de las cuales sólo podemos imaginar la respuesta, partiendo por saber si serás niño o niña. Pero las semanas pasan, y supongo que la espera será como un tobogán, partimos lento y de repente, todo acelera y sin saberlo estarás despertándonos a media madrugada, porque tienes hambre o te hiciste caca y seremos felices, más que ahora, mucho más.

Ya estamos despejando lo que será tu pieza también, y viendo cunas y coches, pero bien tímidamente aún. No queremos que seas hombrecito con todo rosado o mujercita con todo azul, así que vas a tener que esperar para ver tu pieza (desde el ombligo de tu mamá) toda decorada.

Como te decía, esta semana ya tendrás el tamaño de una uva, se te irá la colita y ya tus brazos y rodillas tienen articulaciones, incluyendo deditos. Acuérdate, 10 en las manos más 10 en los pies, cuéntalos bien…

Sigue creciendo, hijo.

viernes, 25 de febrero de 2011

Realidad

Viernes nuevamente. Llegó Américo “Tolo” Gallego a la banca de Colo-Colo durante esta semana.

Segunda visita al doctor Momia. Esta vez no pude acompañar a tu Mamá porque la cita era a las 16:30, demasiado temprano como para escaparme una vez más del trabajo. Tu abuela Nora eso sí, la acompañó, así que el presente día será relatado sólo según lo que me contaron.

Tercera foto que te sacan dentro de la guata de tu Mamá y ya te ves más desarrollado, aunque renacuajo todavía (guaja). Tienes ya 5 semanas de vida (7 de embarazo) y fecha aproximada de aterrizaje en mis brazos para el 20 de Octubre. Yo creo que será antes.

Te midieron también, estás creciendo rápido, ya tienes casi 1 cm y de aquí en adelante (según Google) seguirás creciendo al doble cada semana. Por lo mismo, el próximo control médico será recién en un mes más, y por mientras tu Mamá sigue quejándose que no te portas bien, que la estás mordiendo por dentro, porque le molesta mucho la guata y tiene náuseas y quiere vomitar, pero no vomita porque no le gusta (porque es lesa y le gusta quejarse). En ese control, en un mes más, ya serás un feto y probablemente ya estarás formado con carita, brazos y piernas y estaremos marcando en el calendario los días que faltan para tenerte físicamente con nosotros.

Recién el 1 de Abril podremos verte nuevamente y comprobar si estás sanito, si todo está bien y aunque no podremos saber aún si eres niñito o niñita, probablemente ya comenzaremos a comprar cosas para ti. Tu Mamá quiere tener todo al tiro, la tengo que atajar cada vez que vamos al mall, sería fome que tuvieras puros adornos de niñita y que al final fueras hombre, sería último de mamasán. Más encima no te pienso comprar adornos nuevos hasta que tengas 18 (guaja) y tu vida social probablemente sufriría con ese karma de tener pieza rosada.

Cuídate hijo, sigue creciendo y no te portes tan mal porque recuerda: tu Mamá sufre y peor aún, yo me tengo que comer todos sus reclamos, así que piensa en el pobre de tu padre.

Te amamos (mucho ya), imagínate cuando te veamos por primera vez.

viernes, 18 de febrero de 2011

Sonidos

Viernes, tuve que arrancarme del trabajo para acompañar a tu Mamá al doctor, esta vez, eso sí, con el oficial y no con el tatita del otro día.

Hoy si es importante la visita al doctor. Pese a que tu llegada está más que confirmada, y ya hasta ropa tienes, fuimos a convencernos de que todo no es una alucinación y que eres real.

Luego de esperar harto rato, y ver mil revistas viejas (terrible), por fin nos hacen pasar a la consulta. Según tu Mamá, el doctor parece actor de cine, y bueno ya, algo tiene, se parece al peladito que hacía de momia en… La Momia. Simpático el tipo, hace un par de preguntas y a la sopa. Nos fuimos a hacer una nueva ecografía.

El Momia prende los equipos, instala el aparatito y de nuevo, ahí estás, has crecido mucho, ahora sí ya pareces al menos un renacuajo (o por lo menos mi imaginación vio eso), y aunque no estaba en los planes de nadie… te oímos. Un latido fuerte y luego varios más constantes, pero suaves.

Latidos! Nunca esperamos poder escucharte tan pronto, y menos tan claro. Tienes latidos, hace una semana eras un punto negro y ahora tienes corazón. Ya debes saber, yo no soy muy religioso y menos mamón, pero esto me desencajó y por un momento hizo flaquear mis rodillas de macho recio. El milagro de la vida. “Milagro”. No me escucharás muchas veces diciendo esta palabra, pero para este caso no existe otra posible que explique todo el proceso por el que estamos pasando.

Nos dijiste fuerte y claro que estás ahí, esperándonos como nosotros te esperamos a ti. Te hablamos todos los días, te decimos que te amamos, te pedimos que luches por crecer fuerte y sano, que has multiplicado nuestra felicidad al infinito y más allá y que cada día que pasa es una aventura desde ahora (Indiana Jones es una alpargata al lado nuestro). Imagínate, no tienes más de 3 mm y nuestras vidas ya giran en torno a ti.

Y con todo esto, con tu mega-latido incluido, aún no podemos averiguar tu edad. Con todo lo pintoso que salió el Momia, el pelmazo no pudo calcular cuántas semanas de embarazo tiene tu Mamá. Recién con unos exámenes de sangre podremos saberlo, pero creemos que ya tienes por lo menos unas 6 semanas, lo que significa que para Octubre estarás completamente con nosotros.

Octubre. Pareciera tanto tiempo.

domingo, 13 de febrero de 2011

El anuncio

Domingo.

Precavidamente, con tu mamá organizamos un asado en casa, para anunciar tu llegada a tus abuelos. Tuvimos que decir que era en celebración del aniversario de nuestro matrimonio civil, y se la creyeron, guaja.

¿Cómo se los contamos? Inventamos varias formas para sorprenderlos, pero nos quedamos con el viejo truco del regalo misterioso. Aprovechamos el día de San Valentín, y en unas bolsas de papel metimos regalos mulas (galletas, guaja) para despistarlos, y en la bolsita de tus dos abuelas, un zapatito en cada una. Tan maestro fue nuestro plan, que de voladas no entendían qué pasaba, pero al ver tus zapatitos… llanto. Llanto y más llanto (y mocos, puaj). Tu abuela Nora saltó de la silla sin avisarle a nadie y nos abrazó con fuerza, mientras tu abuela Paty lloraba en su silla sin poder pararse. Por supuesto, ambas reaccionaron sin explicar qué habían encontrado en la bolsa, por lo que nadie más sabía qué pasaba.

También estaba tu abuelo Ricardo y tus tíos Nico y Cata. Todos felices, todos hablando, todos imaginándote, todos esperándote.

Llamadas por teléfono y luego un recorrido para avisarle a tus bisabuelos. Por el lado Rojo serás el tercer bisnieto, detrás del Goran y el pirigüín sin nombre aún de tu tía Marce, pero serás el único en Viña (macanudo). Por el lado Pérez en cambio serás el primero… así que aprovecha (macanudo x2). Ahora, por el lado González o García no estoy seguro, tienes muchos tíos-primos que no conozco, por lo que prefiero no arriesgarme con alguna declaración que después tu Mamá me pueda sacar en cara, pero lamentablemente no serás el primero, porque ya está la Martina (mínimo), hasta el momento tu única prima-hermana, hija de tu tío Alonso.

¿Mucha información? Da lo mismo, pues hijo(a). Si a esta altura de tu vida, ya los conoces a todos y todo lo que acabo de decir son tonterías ahora.

Ya es oficial entonces. Ahora eres parte de la familia, al menos nominativamente. Todos están felices y ansiosos de que llegues luego a alegrar nuestras vidas.

Ahora el problema son tus abuelas. No nos quieren devolver tus zapatos.

sábado, 12 de febrero de 2011

La confirmación

Es sábado y un temblor de 6,9 grados se sintió en el sur, volviendo a asustar a las viejas alharacas que siguen corriendo al cerro, a casi un año del terremoto del 27 de Febrero de 2010.

A esta altura ya debes saber que tu Mamá es porfiada como ella sola. Más porfiada que indio borracho, dicen.

Primero, desobedeció a su doctor, haciéndose los test inmediatamente al salir de la consulta, cuando él le había dicho que los hiciera una semana después. Y luego de ver el resultado, en vez de esperar a su nueva consulta a los 10 días, decidió pedir hora a un doctor “X” por su cuenta, e ir lo más rápido posible a que le confirmara que tú estabas ya en su guatita.

Me obligó a madrugar un sábado y de un ala me llevó a la consulta.

El doctor no era viejo, era viejo, viejo, viejo. Yo creo que ya estaba muerto, pero aún no se había dado cuenta. Tenía muchos años ese caballero, yo creo que los tenía todos, y algunos guardados también, porsiaca. Y aunque nos confirmó que tú ya existías, era tan fome, que nos dejó peor que como llegamos.

En este momento no eres más que un poroto,  una mancha negra en una foto borrosa del útero de tu mamá (brrr). Para ser tu primera foto, no es muy bonita, ni muy clara. Pero da lo mismo, porque estás. Existes. No tienes ni ojos, ni manos, ni pies, ni nada. No te alcanza ni para renacuajo todavía. Pero existes. Y eso, en el corazón de tu Mamá y el mío, es suficiente para amarte más que nada en el Universo. No le cuentes a tu Mamá, pero sí, te amo más que a mi PS3, y más que a Colo-Colo.

Al salir de la consulta es que nos damos cuenta lo importante que eres, y lo largo que serán los meses que vienen (soportando a tu Mamá además, imagínate). No sabemos si eres niña o niño aún, pero ya tienes nombre en cualquiera de los casos. Ahora, claro, ya no es un misterio, ya te lo sabes pero lo repito igual, Julián si eres hombre, Leonor si eres niña.

Julián o Leonor.

miércoles, 9 de febrero de 2011

La Noticia

Es miércoles, hace calor y Chile llora porque Bielsa renunció a la Selección.

Hoy, al volver a casa luego del trabajo, encontré un regalo misterioso sobre la mesa del comedor. -¿qué es esto?- pregunté, y desde la cocina la Ali me grita que es mío, que lo abra. No es Navidad ni mi cumpleaños, pero un regalo es un regalo y quien se queje por recibir uno, es gil.

En la más completa inocencia que otorga la absoluta ignorancia de lo que está por venir, comienzo a desenvolver esa bolsita misteriosa. Dentro de la bolsa, una caja. Dentro de la caja, unos zapatitos tan pequeños que caben en la palma de mi mano. Dentro de los zapatitos, en unos 9 meses… estarás tú.

Ahora, claro, es fácil deducir esto, pero en ese instante no entendí nada. No entendí nada en el momento más importante de nuestra vida, el que lo cambia todo. Cero. Nada, hasta que levanto la vista y veo a la Ali parada en el umbral de la cocina mirándome con los ojitos llenos de lágrimas y felicidad.

Cresta, era tan obvio.

Cuando por fin mi cerebro logró procesar la información, ya era tarde. El cuerpo se le adelantó. El corazón estaba hinchado, latiendo rápido. La boca seca. Mis brazos ya estaban abrazando a la Ali y mis ojos por alguna extraña (y masculina) razón se sentían húmedos, como cuando entra una mugrecita. Vaya mugrecita.

Pregunté mil veces si era verdad, y mil veces la respuesta fue afirmativa. Dos test confirman la noticia. Todo da vueltas. Los pensamientos se pelean unos con otros por saltar primero de mi cabeza y llegar a ser pronunciado, pero ninguno logra salir lo suficientemente vivo como para ser leído con claridad, salvo uno. Uno matemático, de hecho. Una ecuación sin sentido, que rechaza toda lógica, pero que arroja un resultado correcto. Único. Abrumador.

1+1=3

Tres. Y nada será lo mismo. Será mejor, infinitamente mejor. Para ti, la Ali y el Seba ya no existen. Nunca existiremos. Para ti sólo seremos Mamá y Papá. Cresta. Mamá y Papá. Mamá y Papá, Mamá y Papá. Lo repito todo el día y aún es difícil de procesar.

Mamá y Papá…