viernes, 19 de agosto de 2011

Tu mamá

Madre hay una sola, dicen. Por suerte, dicen otros. Yo no sé cuál será tu opinión a esta altura, pero hoy sólo me propongo que veas a tu mamá a través de mis ojos, hoy, que aún estás dentro de ella, esperando para salir y nosotros esperando ansiosamente para verte y tenerte con nosotros.
A tu mamá la conocí en La Serena, hace casi 7 años, a mis tiernas 21 primaveras. No me preguntes fechas que tan seco no soy, aunque ella se las sabe todas. La primera vez que nos vimos fue en un pub que administré, pero no nos pescamos mucho. Ya luego, ella no pudo evitar caer enamorada por mis encantos y me bastó sólo tomarle la mano una vez para que no la pensara dos veces y fuera sólo cuestión de tiempo que estuviéramos juntos.

En una fiesta en su casa nos dimos el primer beso y en un Año Nuevo le pedí pololeo. Nunca más nos separamos. Jamás peleamos fuerte ni terminamos en el camino. Hemos estado juntos y revueltos estos 7 años, contando 5 de pololeo y más de 1 año y medio de matrimonio. ¿Si hemos sido felices? Mucho, creo yo. No me preguntes cómo ni por qué, pero desde ese día 1 de Enero de 2005, de algún modo supe que no necesitaba buscar más, que con ella iba a estar el resto de mi vida.

Ahora, yo soy mañoso, pero tu mamá la embarró. En serio. Hay que tener paciencia para aguantarla. Un día sí y al otro no, un rato se ríe y al otro se enoja. Yo creo que estoy postulando seriamente al Nobel de la Paciencia más Maestra del Universo, porque vieras. Y si me quejo tanto, entonces ¿por qué estoy con ella? Estoy con ella porque la amo. Así como te amo a ti, pero diferente, porque a ella la elegí y ella a mí. Tuvimos siempre la opción de no seguir, pero decidimos comprometernos en una relación en el tiempo, crecer juntos y que el “tú + yo” diera frutos como pareja, y mira qué frutos. Te tendremos a ti y sólo con eso, justificamos todo.

La amo porque me aguanta, porque me río con ella como no me río con nadie. Porque con ella puedo ser yo de verdad, ser tonto, ser pesado, poner caras, andar idiota, tener olor a pata, etc. Y me quiere así. La amo porque es linda, y es buena, de corazón. En verdad es mucho mejor persona de lo que yo soy y de lo que jamás seré, pero cada día me enseña e intenta mejorarme un poquito, y aunque a mí no me guste reconocerlo, a veces lo logra. Tu mamá es una mujer completa, es inteligente, bonita, simpática, no conozco a nadie a quien le caiga mal… y es valiente y fuerte, mucho. Por mí ha hecho muchas cosas, muchas más de las que me gustaría reconocer, y aunque a veces me reta (bien seguido, ahora que lo pienso), siempre arreglamos todo con una sonrisa.

No falta algún día que cansados, casi no hablamos al vernos en la casa, o peor andamos idiotas o estresados y nos enojamos por alguna tontera. Puedo tener mil problemas, pero al final del día, al dormir y abrazarla sé que en verdad ella es todo lo que necesito para estar bien y saber que las cosas se van a arreglar de alguna forma y si no se arreglan no importa mucho, porque nos tenemos a nosotros y estando juntos no puede ser todo malo.

A tu mamá la amo ahora más que nunca, porque me va a dar el mejor regalo del universo. Adivina. No, no el PlayStation 4. No, tampoco hablo de una entrada de por vida al Monumental para ver a Colo-Colo. Hablo de ti. En poquito tiempo estarás con nosotros y completarás aún más el cuadro que pinta nuestras vidas y por eso agradezco todos los días un poquito más…

lunes, 8 de agosto de 2011

Pucherito

Así te vamos a decir. Resulta que en tu eco 4D, pudimos verte por fin como algo más parecido a una guagua. De greda como dice tu mamá, pero guagua al fin.
Después de mucha espera, fuimos donde el doctor Momia (que se puso implantes de pelo en la cabeza, guaja) a ver como la increíble tecnología de nuestra época nos permitiera que al entrar a la misma sala de siempre, en la misma silla de siempre, con la misma crema y toalla nova de siempre, con la misma máquina de siempre, pero apretando un botón distinto… nos sacaran un ojo de la cara. Naa, si no fue para tanto, pero igual da rabia que te cobren distinto por apretar un puro botón.

En fin, fuera de reclamos, pudimos verte más en serio, más de verdad y ya eres una personita en miniatura. Tienes los tutos gordos y patitas de empanada (guaja) y pese que al principio no entendíamos nada y pareciera que el doctor había hecho un magíster en nosaberachuntarlealaguagua y finanzas, después de mucho buscar apareció tu carita en frente de nosotros… ojitos cerrados, manito en la carita y con tu boquita en punta, teniendo bostezos. Te pillamos durmiendo y adivina… duermes igual que tu mamá, haciendo pucheritos con boca de patito, guaja.

Así que hasta el momento y en resumen, tienes patitas de empanada como tu padre y duermes como patito como tu madre. Ahora, todos te encuentran parecidos distintos. Según tu mamá eres igual a mí, según tu abuela Paty eres igual a tu mamá, y según tu abuelo Ricardo eres colorina ¿cómo lo sabe? ni idea, pero apuesta $10.000 que es así, ya veremos si le achunta.

Ya pesas 1,4 kilos y mides casi 40cm. O sea, ejem… eres XL y vas a tener que comprarte ropa en La Polar como la actriz esa que siempre hace de nana o que viene del campo, la nosecuantito se llama, guaja.

Con tu mamá ya estamos comprándote todo. Tienes coche, un gimnasio, mochila, mucha ropa y ya luego llegará tu cuna… la pobre ya no se puede ni mover eso sí. Tiene la guata gigante y le pesa así que anda a penas. La buena noticia es que le quedan 2 días de trabajo nomás y se pone a descansar en la casita contigo, así que van a flojear a pata suelta. Algún día te voy a hablar más de tu mamá…

Por ahora te dejo para que sigas creciendo y preparándote para salir, que ya queda poquito, menos de 2 meses y vas a estar acá con nosotros, sin dejarnos dormir y exprimiendo mis bolsillos, pero más amada que cualquier otro hijo en el Universo.

Te amo, hija.