martes, 27 de septiembre de 2011

A 24 Horas

Así nomás. Tanto nueve que dije en la carta anterior y al final sólo fueron 7 los días que tuvimos que esperar desde esa fecha. No sé si fue suerte, destino, o nuestra presión solapada contra el doctor para que te sacara luego de la guata de tu mamá, pero finalmente llegarás al mundo mañana miércoles 28 de septiembre de 2011, a las 14:30. Es decir, a 24 horas de este momento.
No te imaginas lo nerviosa que anda tu mamá. No duerme ni come. Jajaja, mentira, mentira, come el doble que antes, pero lo de no dormir es cierto. Mitad por la guata gigante que tiene ahora y mitad por ansiedad casi no pega un ojo en las noches. No quiero ni pensar cómo será hoy que es la última contigo dentro de ella. Si ya hasta le dio nostalgia anticipada por que salgas. Supongo que el vínculo termina siendo tan grande que como hombre no lo voy a entender nunca. Tener a tu hijo dentro tuyo no debe ser menor. Sentir cómo te mueves cuando ella come algo dulce, hablarte todo el día, sentir cuando te da hipo, guaja… increíble.

Eso sí, algo se me estaba olvidando. Tengo un reclamo. Todavía no naces y ya me estás impidiendo ir a jugar a la pelota. No mijita, eso no se hace. Esta te la aguanto porque es la primera nomás, pero no cantes victoria que la pelotita rueda cada semana los miércoles a las 20:00 y eso es muy importante para tu papito.

Bueno ya. No queda nada. Nada de nada, ahora sí. Después de mucho tiempo por fin estarás con nosotros mañana por la tarde. Por fin sentiremos lo que es mirarte los ojos o tomar tu manito. Creo que sólo con eso estaremos derretidos para siempre contigo, mi princesita.

Ahora, tu mamá ya me las cantó claritas y tengo una misión clara: no perderte de vista en ningún momento desde cuando te saquen de su guata. Tiene mil miedos que te pierdas, que te hagan algo, que se equivoquen con tu nombre, y otras cosas más terribles. Así que, voy con cámara en mano, y atento como nunca a cumplir mi cometido. Eso sí, nica, pero lee bien… nica me asomo a ver el tajo que le van a hacer a tu madre. Nica. No. Yo para eso no sirvo. De hecho, ni siquiera estoy seguro de cortarte el cordón umbilical. Mira que poco varonil y machito sería si después te cuentan que me desmayé en plena cesárea o algo así. No.

Y como dice la canción de Cachureos (no vas a tener idea que es o que fue Cachureos), “ya estamos todos, sólo faltas tú”… pero mañana solucionamos ese pequeño inconveniente.

Mañana!!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Llegó el momento...

Y claro. No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague con un cuchillo en la mano y con cien pájaros volando, como dicen las viejas.
Ahora que estás leyendo esto y es el futuro y los autos vuelan y las zapatillas se abrochan solas como las de Marty McFly en Volver al Futuro 2, probablemente no te das cuenta de lo que significan nueve meses. Claro, todo es relativo, especialmente el tiempo. Si te dicen que en nueve meses te titulas, se pasan volando y no alcanzas a hacer nada y terminas trasnochando la noche anterior a la entrega como tu querido padre style, pero si te dicen que en nueve meses va a llegar la cosita más maravillosa que uno pudiera esperar en la vida (ej. La PS3 o, bueno ya, un hijo/a), puta que se hace largo.

Toma en cuenta que nos enteramos de ti un 2 de Febrero, y ya estamos a 21 de Septiembre. Y aunque le quita toda la sorpresa, el misticismo y el rito del parto, tu mamá gritando por las calles de Viña y todas esas cosas entretenidas que siempre esperé… ya sabemos de antemano cuándo será tu nacimiento, en nueve (nueve de nuevo) días más, el 30 de Septiembre de 2011.

Resulta que el pastel del doctor Momio ahora se le ocurrió que puedes nacer por cesárea cuando nosotros queramos. Qué nos dijeron y elegimos al tiro el viernes que viene para recibirte, ¿por qué el viernes 30? Porque si nomás. Porque es luego y te queremos ver, ya no aguantamos más.

Al final no vas a ser tan gordita como supusimos, tienes apenas 3 Kilos al día de hoy, y probablemente subirás sólo un poquito más en una semana y media, por lo que saldrás (calculo yo) con unos 3,2 kilos. O sea flaca buena figura, mina, rico buena onda.

“¿Y si no fui tan gorda por qué mi mamá eligió cesárea?” Te debes estar preguntando. Porque le daba miedito nomás pues, si igual no es tan fácil la cuestión y así esperamos menos también, como te dije recién. Así esperamos menos. Pero igual hay que esperar. De nueve meses, bajamos a nueve días, que se van a sentir como nueve años. Si fuera por mí, hubiera elegido mañana. Mañana para tenerte en brazos, mañana para mirarte a los ojitos, mañana para cambiarte un pañal, para escucharte llorar, para verte reír, mañana para amarte mañana mismo y pasado mañana y el resto de lo que le quede de tiempo al universo.

En fin, a seguir esperando nomás y ojalá que las uñas resistan porque ni a tu mamá ni a mí nos quedan muchas que seguir comiendo.

Y como si supieras, hoy te has movido como nunca, porque ya lo sabes también, sabes que nos verás y que ya nunca más te alejas de nosotros y como dice la canción, llegarás para cambiar el olor de nuestras mañanas de aquí y para siempre. Claro que tú tienes ventaja, pilla. Yo sé que ya nos conocías, que en algún momento nos elegiste para cuidarte y quererte y preocuparnos que crezcas sana y fuerte, inteligente y sensible para ser una buena persona algún día, aunque nosotros nos conformamos sólo con verte, por ahora.

Nueve días. Y contando.