miércoles, 21 de septiembre de 2011

Llegó el momento...

Y claro. No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague con un cuchillo en la mano y con cien pájaros volando, como dicen las viejas.
Ahora que estás leyendo esto y es el futuro y los autos vuelan y las zapatillas se abrochan solas como las de Marty McFly en Volver al Futuro 2, probablemente no te das cuenta de lo que significan nueve meses. Claro, todo es relativo, especialmente el tiempo. Si te dicen que en nueve meses te titulas, se pasan volando y no alcanzas a hacer nada y terminas trasnochando la noche anterior a la entrega como tu querido padre style, pero si te dicen que en nueve meses va a llegar la cosita más maravillosa que uno pudiera esperar en la vida (ej. La PS3 o, bueno ya, un hijo/a), puta que se hace largo.

Toma en cuenta que nos enteramos de ti un 2 de Febrero, y ya estamos a 21 de Septiembre. Y aunque le quita toda la sorpresa, el misticismo y el rito del parto, tu mamá gritando por las calles de Viña y todas esas cosas entretenidas que siempre esperé… ya sabemos de antemano cuándo será tu nacimiento, en nueve (nueve de nuevo) días más, el 30 de Septiembre de 2011.

Resulta que el pastel del doctor Momio ahora se le ocurrió que puedes nacer por cesárea cuando nosotros queramos. Qué nos dijeron y elegimos al tiro el viernes que viene para recibirte, ¿por qué el viernes 30? Porque si nomás. Porque es luego y te queremos ver, ya no aguantamos más.

Al final no vas a ser tan gordita como supusimos, tienes apenas 3 Kilos al día de hoy, y probablemente subirás sólo un poquito más en una semana y media, por lo que saldrás (calculo yo) con unos 3,2 kilos. O sea flaca buena figura, mina, rico buena onda.

“¿Y si no fui tan gorda por qué mi mamá eligió cesárea?” Te debes estar preguntando. Porque le daba miedito nomás pues, si igual no es tan fácil la cuestión y así esperamos menos también, como te dije recién. Así esperamos menos. Pero igual hay que esperar. De nueve meses, bajamos a nueve días, que se van a sentir como nueve años. Si fuera por mí, hubiera elegido mañana. Mañana para tenerte en brazos, mañana para mirarte a los ojitos, mañana para cambiarte un pañal, para escucharte llorar, para verte reír, mañana para amarte mañana mismo y pasado mañana y el resto de lo que le quede de tiempo al universo.

En fin, a seguir esperando nomás y ojalá que las uñas resistan porque ni a tu mamá ni a mí nos quedan muchas que seguir comiendo.

Y como si supieras, hoy te has movido como nunca, porque ya lo sabes también, sabes que nos verás y que ya nunca más te alejas de nosotros y como dice la canción, llegarás para cambiar el olor de nuestras mañanas de aquí y para siempre. Claro que tú tienes ventaja, pilla. Yo sé que ya nos conocías, que en algún momento nos elegiste para cuidarte y quererte y preocuparnos que crezcas sana y fuerte, inteligente y sensible para ser una buena persona algún día, aunque nosotros nos conformamos sólo con verte, por ahora.

Nueve días. Y contando.

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