Resulta que
a tu mamá se le acabó el Post-Natal de 6 meses (y se queja, yo tuve 5 días…)
a´si que tiene que volver al trabajo, no le queda otra. Y tú, por otro lado, no
te puedes quedar sola, porque por más chorita y mandona que seas, aún eres un
puntito y te quiero ver preparándote sola la leche y haciendo aseo. Sí, claro.
Tu papi
y tu mami, por mejor, te buscamos una nana para que se quedara contigo todos
los días y tú (la perla) no tuvieras que salir con el frío matutino ni estuvieras
fuera de la casa todo el día. Pero adivina. A la bebita no le gustó este
sistema y echaste a la señora Ester a punta de gritos, llanto y escándalo cada
vez que tu mamá salía de tu campo visual ¿lindo, ah? No pues, no es lindo. Para
más remate justo el día que se tuvo que quedar un poco más tarde porque tu mamá
fue a reunión de la secta de señoras de Shen-long (o algo así, porque tu mamá
no sabe ni pronunciarlo), a mi me pilló un taco gigante en Con-Con. Resultado,
llegamos los dos atrasados y la pobre nana tenía las orejas cuadradas, los ojos
vueltos para atrás, sangre en la nariz y los dedos chuecos de tanto escuchar tu
sonata de llanto escandaloso nº3. Terrible. Y cuando nos viste a nosotros,
risas y viejitos… “acá no ha pasado nada”.
Al día
siguiente la nana renunció nomás y ahí quedamos de nuevo, sin señora que te
cuidara, sin plan B y con tu mamá llorando sin saber qué hacer. Y esto fue un jueves,
con tu mamá que tenía que entrar al trabajo el viernes.
Llamamos
a otras nanas. Nada.
Y tu
mamá partió con el dolor de su corazón (y mi bolsillo) a ver Salas Cuna. Lo
único que no queríamos, a lo que le hicimos el quite tanto tiempo. Vio una y no
le gustó, pero de la segunda se enamoró y ahí te quedaste, en el Vitamina. Y a
pesar que los que más sufrimos fuimos nosotros, no pareció molestarte la
decisión.
La
siguiente semana fuiste de a ratitos, y llantos más llantos menos te fuiste
acostumbrando. Sorprendentemente bien, de hecho. A los días de haber ingresado
parecías otra guagua, ahora eres simpática y le sonríes a todos. Tus abuelos ya
pueden tomarte sin que hagas show, te quedas dormida temprano y hasta pareciera
que entiendes todo. Te pasaste.
En un
ratito aprendiste a aplaudir y a decir chao con la manito. Y eso fue con
nosotros un día domingo que lo pasamos sin levantarnos de puro flojos. En
resumen, un día muy productivo de regaloneo y nohacernadismo.
Ya te
dije, cumpliste 6 meses, de hecho ya vas por los 7 mientras escribo esta carta
y no te detienes. Si ya se nos olvidó cuando eras una guagüita que no hacía
nada más que dormir. Ahora vas al colegio, tienes amigos, actividades y llegas
agotada a la casa para que los giles de tus padres te atiendan…
Más
encima movilizaste a toda la familia para aprobar la Sala cuna. Ay de las
pobres tías ahora… tienen que sacarse a la Maminina de encima…
Te amamos, bebé!
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