viernes, 20 de julio de 2012

Y entonces, me dijiste “papá”

Así nomás. Y me quebró. Lo reconozco, es de hombrecito hacerlo. Fue inevitable soltar una lagrimilla varonil en el momento en que me doy cuenta que ya me reconoces, sabes perfectamente quien soy y con una sonrisa, unas palmaditas en el brazo y con tus ojitos brillantes y redonditos me miraste fijamente y dijiste: “papá”
Y tan fácil como eso, con 4 letras, 2 sílabas, una palabrita, lograste apretarme el corazón con una fuerza que no conocía hasta el momento.

Inolvidable.

Alguien podría decir que fue un reflejo, una tontera, un repetir de un vocablo que aún no tiene mucho sentido, pero yo sé que no, tu mamá sabe que no, estuvimos ahí y estamos seguros de que cuando lo dijiste tu cabecita sí le dio sentido y ya sabes cómo llamarme. Y es que justamente el día anterior, grabamos un video en el que también me ves a lo lejos y gritas señalándome: “papapa”

Pero no puedo decir que es ni lo primero ni lo único que dices, y que por cierto dices con sentido, porque también un “mamá” se te ha escapado cuando la ves o estás con ella.

Y aún cuando te cuenten y te digan lo maravilloso que es, nada se le acerca, nada se compara y nada te prepara para esto. Es grande, muy grande, te agarra, te sacude, te eleva en el aire, te abraza, te encierra, te aprieta, te envuelve y cuando termina, en verdad no termina… está recién empezando a darte tiempo para comprender lo que acaba de pasar. Me dijiste “papá”… y aunque no pensara que fuese posible, de nuevo, me enamoraste.

viernes, 13 de julio de 2012

miércoles, 11 de julio de 2012

La pequeña maravilla

Anoche dormías en nuestra cama y tu mamá me reta por tener música clásica de fondo y me dice: “¿Para qué quieres que sea más inteligente aún?” Y tiene razón, nos saliste bien habilosa, vivita, avispada, rápida, etc.
Recién cumpliste los 9 meses hace 2 semanas y la curva de aprendizaje subió notoriamente, mucho, mucho. Ya falta poquito para que aprendas a traernos el desayuno a la cama a mí y a tu mamá, esa es la meta. Y es que un día pestañamos y ya te parabas sola en tu corral, y no pasaron 2 días para que ya te equilibraras bien solita y afirmada y  te pudieras parar en cualquier lado con ayuda de un apoyo. Después sin mayor esfuerzo aprendiste a aplaudir hasta con sonidito de palmas y tu cabecita ya razona lo que quiere y lo que debe hacer para conseguirlo, increíble.

Y no son sólo las gracias, que tienes muchas, pero como nos das a entender que ya no eres una bebé, sino una niñita… te ríes con nosotros, sabes pedir las cosas que quieres, donde ir, con quien quieres estar, cuando quieres regalonear o jugar o simplemente ver tele, de verdad eres una pequeña esponjita que absorbe todo lo que tiene en su entorno…

Y nosotros, tuvimos que comprarnos baberos para poder estar contigo. Nos tienes embobados, atontados y enamorados de ti. Estás a nada de caminar y hablar.

Has pasado el invierno sanita, gracias a la Fuerza, a Superman y a Odín, mientras en las noticias muestran tantos bebés complicados, enfermitos en los hospitales, y ahora es cuando verificamos que la decisión de mantenerte en la casa con la Lidia fue la mejor. Has estado abrigadita y bien cuidada, ella te quiere mucho, se nota y te regalonea harto.

A veces eso sí, pareciera que estás aburrida de estar en la casa todo el día, nos gustaría poder salir más a pasear, a caminar por la playa, pero el clima ha estado muy frío… y nosotros tal vez te sobreprotegemos un poco, como dice el dicho “más abrigado que hijo único”, preferimos no arriesgarnos.

Estás creciendo muy rápido, tan rápido que ya tenemos nostalgia de cuando eras aún más pequeñita y dependiente de nosotros. Hoy ya eres una niñita y no podernos detener eso, sólo nos queda disfrutarte día a día, hora a hora.

Te amamos mucho, bebé.