Y tan
fácil como eso, con 4 letras, 2 sílabas, una palabrita, lograste apretarme el
corazón con una fuerza que no conocía hasta el momento.
Inolvidable.
Alguien
podría decir que fue un reflejo, una tontera, un repetir de un vocablo que aún
no tiene mucho sentido, pero yo sé que no, tu mamá sabe que no, estuvimos ahí y
estamos seguros de que cuando lo dijiste tu cabecita sí le dio sentido y ya
sabes cómo llamarme. Y es que justamente el día anterior, grabamos un video en
el que también me ves a lo lejos y gritas señalándome: “papapa”
Pero no
puedo decir que es ni lo primero ni lo único que dices, y que por cierto dices
con sentido, porque también un “mamá” se te ha escapado cuando la ves o estás
con ella.
Y aún cuando te cuenten y te digan lo maravilloso que es, nada se le acerca, nada se compara y nada te prepara para esto. Es grande, muy grande, te agarra, te sacude, te eleva en el aire, te abraza, te encierra, te aprieta, te envuelve y cuando termina, en verdad no termina… está recién empezando a darte tiempo para comprender lo que acaba de pasar. Me dijiste “papá”… y aunque no pensara que fuese posible, de nuevo, me enamoraste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario