jueves, 26 de septiembre de 2013

II

Cómo son las cosas... Hace 1 año exacto que no te escribía y hoy ya es de nuevo tu cumpleaños, el segundo en tu vida.

Pasó tanto tiempo sin escribir que estoy algo oxidado con el teclado y las ideas, pero como también hacía mucho tiempo que no leía las cartas, al hacerlo hace un rato volví a emocionarme al recorrer el camino que hemos hecho hasta el momento, juntos, contigo. Tantas cosas, tantos recuerdos, viajes, experiencias, errores, aprendizaje…

¿Y hoy? Hoy ya estás grande, ya no eres una bebé, eres una niñita que corre, juega, que salta, que intenta comunicarse en su idioma propio, que inventa, que me abraza y me dice “papá” o que me derrite con un “papi”, que todavía pelea por su tete y su tuto y que ya no va a parar de crecer. Y ojo, que tienes tu carácter. Vieras las peleas que se armar para ponerte el pijama y los calcetines, pero no. A ti te gusta andar a pata pelada y sin pantalones. Y ojalá sin pañal.

Celebramos tu cumpleaños la semana pasada, terminando el 18. Vino mucha gente que te quiere, hartos amiguitos chicos y jugaste y saltaste y pescaste pececitos en la pesca milagrosa y soplaste la velita de tu torta por primera vez en público, después de hartos ensayos en la casa. Todo en tu fiesta era de pajaritos (…pregúntale a tu mamá), desde los adornos hasta la torta; todo rosado, todo lindo, todo caro… todavía me duele la billetera. Por ahí debe haber fotos guardadas.

La fiesta se hizo en Con-Con, en el club de campo de la refinería. Bonito el lugar, harto verde, harto sol, muchas risas y mucha felicidad. Con tu mamá te vimos sólo para cantar el cumpleaños feliz, entre lo que trabajamos, sirviendo cosas, armando otras y tú que no parabas de jugar con unos niños, con otros, después andabas en brazos de alguien, te sacabas fotos, la pasaste muy bien, y eso es lo único que importa. Ahora, como todo, sólo nos quedan los recuerdos y las fotos, para atesorarlas hasta viejitos…

Ahora que lees esto y eres aún más grande que en ese tiempo ya lo sabes. Sabes y conoces a quién tienes al lado. Con quien has compartido tanto. Con quien has peleado, a quien has cuidado y querido tanto por tanto tiempo. Pero en esos días, para nosotros fue una sorpresa.

Y es que de 2 que se aman, naciste tú.

Y es que hoy cumples 2 años de amor con nosotros.

Y es que a partir de ahora, para nosotros, son 2 a los que amar…

Llegando a casa, ahora fuiste tú la que me entregó una bolsita de regalo. No la pesqué. Pensé que estabas jugando, era tan liviana, pensé que no había nada ahí. La dejé en la mesa sin siquiera mirarla. Te abrazo, y antes de darme vuelta tu mamá ya me estaba retando (¡!) por no ver que había dentro de la bolsita. Y bueno, la abrí ¿Y qué me encontré? Me encontré con una rayita, la misma rayita que hace 2 años y nueve meses atrás nos cambió la vida. Y hoy la vuelve a cambiar. A incrementar. A crecer.

Crece la familia, crece el amor.

Pensándolo bien, ahora me cierra todo, porque ahora las matemáticas cuadran, y es que:

2+2=4

Bebé, tendrás un hermanito. Y nosotros una nueva aventura que comienza ahora. Pero no nos pilla solos, nos pilla contigo; esta vez ya no somos 2, ni 3, seremos 4. Y ahora tú serás parte de la otra vereda.

Me preguntaba hace unos días cómo se hace para querer a otra personita tanto como te queremos a ti, no me imaginaba, no me daba la cabeza para pensar en dividir el amor que tengo hacia ti, simplemente no podía. Pero ahora lo entiendo mejor, y es que la operación correcta no es la división, es la suma. El amor no se va a dividir, simplemente va a aumentar. ¿Y quién se puede quejar de tener más amor alrededor?


Y así como nosotros tuvimos que acostumbrarnos a ser “papá” y “mamá”, pronto tendrás que acostumbrarte a ser la hermana mayor…