(Cuando
dije que pretendía escribir más seguido, lo dije en serio, ¿ven?)
¿Cómo le
explicas a una niñita de 2 años que va a llegar una hermanita? ¿Cómo haces para
que cuando entienda lo que pasa no sienta celos?
Cuando
supimos que un nuevo bebé venía en camino, la Leo aún no cumplía 2 años. Si no
me equivoco faltaban aún dos semanas para eso y sin embargo fue ella la que me
dio la bolsa con la sorpresa adentro. Pero claro, no tenía idea de qué se
trataba. Luego, de a poco la guata de su mamá fue creciendo y creciendo, y
creciendo (vieran) y junto con eso entendimos que no podíamos seguir viviendo
en un departamento. Nos iba a quedar chico. Y aunque no fuera en extremo así,
tuvimos la opción de cambiarnos a una casa, más grande, con patio para que
jueguen, en un condominio para que tengan amiguitos y cerca de la Tita y el Tata.
Ya en la
casa nueva, no sólo la guata de su mamá avisaba que algo venía, también de
pronto nuestro espacio se empezó a llenar nuevamente de ropa en miniatura,
juguetes de bebé y una cuna. Ahí fue cuando la Leo entendió o pareció sospechar
lo que estaba pasando. Cuando en su pieza apareció una cama más, que no era
para ella, cuando en el clóset empezamos a guardar ropa que era muy chica para
usarla. Algo raro pasaba.
De a
poco y probablemente inconscientemente, todo eso empezó a afectar a la Leo.
Súmenle el cambio de casa, el que yo estaba lejos, el cambio de Jardín Infantil
y ahora la “invasión” que significaba el nuevo bebé. No fue fácil. No sé si
llamarlo “celos” o más bien ansiedad, tal vez hasta algo de angustia.
A esta
altura recién estás dominando el lenguaje, recién aprendiendo a comunicarte,
por lo que expresar lo que sientes tiene que ser complicado; y entonces lo
expones a través del comportamiento.
Insomnio,
porfía, llanto. Hasta sonambulismo.
Tuvimos
que partir con la princesa grande al psicólogo (sí, si sé que su mamá es
psicóloga, pero anda a explicarle eso a ella). Flores de Bach fue la respuesta,
4 gotas, 4 veces al día; y contra todo pronóstico, resultó. De a poco se fue
ordenando el sueño, también el comportamiento. Las tías del Jardín notaron la
diferencia y nosotros también, la Leo ya no despertaba en las noches haciendo
escándalo.
No sé si
lo entiendes. No sé si simplemente fue una etapa de cambios que tuvimos que
superar. No sé si estás preparada ya para recibir a Ignacia en unos días más.
No es lo mismo tener la ropa y la cuna en tu pieza que ahora tener que
compartirla con una bebé. Compartir la pieza, al papá y a la mamá que hasta
ahora sólo se preocupaban por ti. Darle espacio a una personita que ante tus ojos
hace poco no existía, no debe ser fácil, fuiste la primera en todo, la primera
hija, la primera nieta, la primera bisnieta. Pero cualquier problema, de seguro
no durará mucho, querrás cuidar y tomar a la bebé tanto como nosotros, quizás
más.
Ignacia
ya es parte de nuestras vidas. Hace rato que somos familia y lo seguiremos
siendo, sólo que ahora seremos 4.
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