viernes, 18 de abril de 2014

Las hermanas

(Cuando dije que pretendía escribir más seguido, lo dije en serio, ¿ven?)

¿Cómo le explicas a una niñita de 2 años que va a llegar una hermanita? ¿Cómo haces para que cuando entienda lo que pasa no sienta celos?

Cuando supimos que un nuevo bebé venía en camino, la Leo aún no cumplía 2 años. Si no me equivoco faltaban aún dos semanas para eso y sin embargo fue ella la que me dio la bolsa con la sorpresa adentro. Pero claro, no tenía idea de qué se trataba. Luego, de a poco la guata de su mamá fue creciendo y creciendo, y creciendo (vieran) y junto con eso entendimos que no podíamos seguir viviendo en un departamento. Nos iba a quedar chico. Y aunque no fuera en extremo así, tuvimos la opción de cambiarnos a una casa, más grande, con patio para que jueguen, en un condominio para que tengan amiguitos  y cerca de la Tita y el Tata.

Ya en la casa nueva, no sólo la guata de su mamá avisaba que algo venía, también de pronto nuestro espacio se empezó a llenar nuevamente de ropa en miniatura, juguetes de bebé y una cuna. Ahí fue cuando la Leo entendió o pareció sospechar lo que estaba pasando. Cuando en su pieza apareció una cama más, que no era para ella, cuando en el clóset empezamos a guardar ropa que era muy chica para usarla. Algo raro pasaba.

De a poco y probablemente inconscientemente, todo eso empezó a afectar a la Leo. Súmenle el cambio de casa, el que yo estaba lejos, el cambio de Jardín Infantil y ahora la “invasión” que significaba el nuevo bebé. No fue fácil. No sé si llamarlo “celos” o más bien ansiedad, tal vez hasta algo de angustia.

A esta altura recién estás dominando el lenguaje, recién aprendiendo a comunicarte, por lo que expresar lo que sientes tiene que ser complicado; y entonces lo expones a través del comportamiento.

Insomnio, porfía, llanto. Hasta sonambulismo.

Tuvimos que partir con la princesa grande al psicólogo (sí, si sé que su mamá es psicóloga, pero anda a explicarle eso a ella). Flores de Bach fue la respuesta, 4 gotas, 4 veces al día; y contra todo pronóstico, resultó. De a poco se fue ordenando el sueño, también el comportamiento. Las tías del Jardín notaron la diferencia y nosotros también, la Leo ya no despertaba en las noches haciendo escándalo.

No sé si lo entiendes. No sé si simplemente fue una etapa de cambios que tuvimos que superar. No sé si estás preparada ya para recibir a Ignacia en unos días más. No es lo mismo tener la ropa y la cuna en tu pieza que ahora tener que compartirla con una bebé. Compartir la pieza, al papá y a la mamá que hasta ahora sólo se preocupaban por ti. Darle espacio a una personita que ante tus ojos hace poco no existía, no debe ser fácil, fuiste la primera en todo, la primera hija, la primera nieta, la primera bisnieta. Pero cualquier problema, de seguro no durará mucho, querrás cuidar y tomar a la bebé tanto como nosotros, quizás más.


Ignacia ya es parte de nuestras vidas. Hace rato que somos familia y lo seguiremos siendo, sólo que ahora seremos 4.

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