Estás a días de cumplir 6 meses y cada vez estás más y más mañosa. Partiste siendo mandona pero ahora ya definitivamente te subiste por el chorro de la mamitis aguditis. Resulta que a la perla le gusta estar con su mamá nomás. La toma la nana y llora. La toma la abuela y llora. La dejan sola un ratito y llora. Y no sólo lloras, sino que LLORAS en serio, con ganas, con oficio, con grito y ahogo incluido.
Ya nos sacaste la foto, porque más encima somos giles y te hacemos caso, y corremos para atenderte, a tomarte en brazos y a hacer de todo para que la linda deje de llorar. Te ponemos en tu silla mecedora, en el coche, te pasamos la leche, el chupete, te mecemos en brazos, te cantamos, caminamos, paseamos, te sentamos de nuevo, los juguetes, etc… y nada. Lo único que funciona es tu mamá. Pero ojo, ya pillamos la trampa. Caes redondita si te ponemos un pañuelo con el perfume que usa ella, guaja… a ver quién es el gil ahora, cabrita.
Y lo peor es que aún con todo el show que te gusta hacer ahora antes de dormir, no podemos enojarnos contigo, es imposible. Te amamos más que nunca.
Estamos intentando que duermas en tu cuna, en tu pieza. Sola. Y yo creo que sufrimos más nosotros que tu…. Hasta que abres un ojo y te das cuenta que no estás en la pieza con nosotros y te pones a llorar de nuevo. U aunque tenemos unos intercomunicadores para escucharte, créeme que no son necesarios, porque con los pulmones que te gastas podrías estar en el Himalaya y te escucharíamos igual.
A esta altura ya tienes tu personalidad, tienes tus juguetes favoritos y hasta programas de TV favoritos. Porque eso sí, te gusta la tele. Te quedas pegada viendo Baby TV, el invento más maestro del universo. Casi, casi, te sientas solita apoyada por cojines. Pero si te vas para el lado te reincorporas y sigues jugando. Ya te salieron dientecitos de ratoncita, las dos paletas de abajo y estás a punto de comenzar a usarlas porque ya empezaremos con la comida de verdad en una semana más. Ahí te quiero ver.
Es increíble lo que aprendes en un día. Me voy en la mañana y cuando vuelvo en la tarde ya tienes hartos GB más de información en tu disco duro.
Te amamos mucho bebita. Sigue creciendo, que nosotros seguiremos admirándonos y siendo felices sólo viéndote mientras lo haces. La vida es buena.
